Mostrando entradas con la etiqueta AbrazarElFinaldelVerano. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta AbrazarElFinaldelVerano. Mostrar todas las entradas

domingo, 16 de agosto de 2026

Volver al centro: una invitación a Abrazar el Final del Verano

Hay momentos en los que algo termina, pero lo siguiente todavía no ha comenzado. Sabemos que una
etapa se está cerrando. Sentimos que algo está cambiando. Incluso intuimos que necesitamos movernos, pero aún no sabemos hacia dónde.
¿Te ha pasado alguna vez?
A mí estos momentos me interesan especialmente porque vivimos en una cultura que parece exigirnos respuestas inmediatas. Si algo termina, enseguida queremos saber qué viene después. Si aparece una dificultad, queremos resolverla. Si una decisión tarda en llegar, pensamos que estamos perdiendo el tiempo.
Pero la naturaleza no funciona así.
Entre una estación y otra existe una transición. El fruto no pasa de estar verde a estar maduro de un día para otro. La semilla necesita permanecer un tiempo bajo tierra antes de mostrar nada hacia fuera.
La Medicina Tradicional China encontró en la Tierra una imagen para comprender precisamente esta capacidad de permanecer en medio de la transformación. Y quizá por eso la Tierra tenga hoy tanto que decirnos.

Cuando todavía no sabemos qué viene después

Solemos relacionar la primavera con el nacimiento, el verano con la expansión, el otoño con la recogida y el invierno con el descanso. La Tierra ocupa un lugar diferente. La tradición china la relaciona con el final del verano, con el tiempo de la maduración, pero también con esos momentos en los que una estación deja paso a otra.
Me gusta pensarla así: Tierra es el espacio entre lo que termina y lo que está por empezar. Es un tiempo fértil. Algo está ocurriendo aunque todavía no podamos verlo.
También nosotros atravesamos muchos de estos tiempos. Un cambio de trabajo, una pérdida, una decisión importante, el final de una relación, una recuperación, una mudanza o simplemente esa sensación difícil de explicar de que una forma de vivir ya no nos sirve.
En esos momentos solemos preguntarnos: ¿Qué tengo que hacer?.
Tierra me propone otra pregunta: ¿Qué necesita tiempo para madurar?
Quizá no todo deba resolverse inmediatamente.

Volver al centro

Uno de los textos fundamentales de la Medicina Tradicional China, el Huangdi Neijing, dice que «el Bazo pertenece a la Tierra y gobierna el centro».
Pero ¿Qué significa estar en el centro?
Durante mucho tiempo pensé que estar centrado significaba estar tranquilo, seguro, estable. Ahora lo entiendo de otra manera. Cuando estamos de pie, nuestro cuerpo no permanece completamente inmóvil. Hace continuamente pequeños ajustes para conservar el equilibrio. Se adapta al suelo, redistribuye el peso y responde a cada movimiento.
El equilibrio está vivo. Tal vez nuestro centro también lo esté.
Volver al centro no significa conseguir que nada cambie. Significa encontrar un lugar desde el que podamos movernos sin perdernos.

  • Podemos estar atravesando incertidumbre y seguir teniendo suelo.
  • Podemos no conocer la respuesta y seguir respirando.
  • Podemos esperar.
  • Podemos cambiar.
  • Podemos incluso perder momentáneamente el equilibrio y volver a encontrarlo.

Esta forma de entender el centro es una de las experiencias que quiero llevar al taller Abrazar el Final del Verano. No quiero limitarme a hablar del elemento Tierra. Quiero que podamos sentirlo.

Kūn : aprender a recibir

Hay otra imagen que me ayuda mucho a comprender Tierra. Procede del I Ching, el Libro de los Cambios.
Su segundo hexagrama, Kūn , representa Lo Receptivo y está asociado a la Tierra. Al principio la palabra «receptivo» puede parecernos demasiado pasiva. Estamos acostumbrados a valorar la iniciativa, la acción, la capacidad de decidir y de impulsar las cosas.
Pero pensemos en una semilla. La semilla contiene una posibilidad. Puede convertirse en una planta, quizá en un árbol. Sin embargo, necesita algo que la reciba.
  •   Necesita suelo.
  • Necesita humedad.
  • Necesita temperatura.
  • Y necesita tiempo.
La Tierra no tira de la planta para hacerla crecer. Tampoco decide la forma exacta que tendrá. Crea las condiciones para que algo pueda desarrollarse.
  • Por eso Kūn me recuerda que recibir también es una forma de participar.
  • Escuchar puede ser una acción.
  • Esperar puede ser una acción.
  • Acompañar puede ser una acción.
  • Y sostener no significa controlarlo todo.
A veces cuidamos tanto algo que terminamos impidiendo que encuentre su propio camino. Esto puede sucedernos con una persona, con una relación, con un proyecto e incluso con nosotros mismos.
Tierra invita a acompañar sin forzar.

En la Medicina Tradicional China, Tierra está especialmente vinculada al Bazo y al Estómago.

Los textos antiguos los comparan con los graneros. La imagen procede de una sociedad agrícola y resulta muy sencilla de comprender: allí se recibía la cosecha, se organizaba y se distribuía para alimentar a la comunidad.
El Estómago recibe. El Bazo participa en la transformación y distribución de aquello que puede nutrirnos.
No quiero detenerme aquí en la fisiología de la medicina china, porque eso lo desarrollo con más profundidad en el artículo completo. Me interesa algo más sencillo: No basta con recibir. También necesitamos transformar.
Nuestro cuerpo lo hace con los alimentos, pero nuestra vida está llena de otras cosas que también necesitan ser elaboradas:
  • Conversaciones.
  • Noticias.
  • Decisiones.
  • Pérdidas.
  • Expectativas.
  • Conflictos.
  • Preocupaciones.
  • Experiencias.
A veces acumulamos tantas que ya no sabemos qué hacer con ellas. Quizá por eso decimos espontáneamente: Tengo que digerir lo que ha pasado. Hay experiencias que necesitan tiempo antes de convertirse en comprensión.

Cuando pensar ya no nos lleva a ninguna parte

Tierra también está relacionada con , una dimensión que la tradición vincula con el pensamiento, la concentración, la memoria y la capacidad de elaborar mentalmente la experiencia.
Pensar es necesario. La preocupación también puede ser útil. Nos avisa, nos ayuda a anticiparnos y nos mueve a ocuparnos de algo.
El problema comienza cuando pensar deja de llevarnos a algún lugar.
Todos conocemos esa experiencia. Damos vueltas a una conversación, imaginamos lo que podría ocurrir, regresamos a lo que dijimos, pensamos qué tendríamos que haber dicho y, al cabo de un rato, descubrimos que seguimos exactamente en el mismo punto.
Ahí intento hacerme una pregunta:
¿Estoy comprendiendo algo nuevo o estoy recorriendo otra vez el mismo camino?

Para mí existe una diferencia importante entre reflexionar y rumiar. La reflexión transforma. La rumiación repite. Y quizá algunas preocupaciones no necesiten más pensamiento. Quizá necesiten cuerpo, descanso, una conversación, un paseo o simplemente tiempo.

¿Y si cuidar consistiera también en quitar?

La Medicina Tradicional China relaciona Tierra con la Humedad. Dentro de su propio lenguaje médico, la Humedad tiene un significado concreto. Pero la imagen me parece también muy sugerente para pensar nuestra forma de vivir.
La tierra necesita agua para ser fértil. Sin embargo, si permanece continuamente saturada, encharcada, pierde su capacidad de transformarse.
A veces nuestra vida también parece saturada. Llenamos los días de actividades, mensajes, noticias, tareas, decisiones, compromisos y pantallas. Y cuando sentimos que no podemos más, pensamos que quizá necesitamos añadir una práctica nueva para encontrarnos mejor.
Otra cosa más. Tierra me sugiere la pregunta contraria: 
¿Qué puedo dejar de añadir?

Quizá cuidarnos no consista siempre en hacer más. Tal vez necesitemos recuperar espacio. Por eso hay una frase de mi artículo que resume bien lo que quiero expresar:
Cuidar la Tierra es construir una vida que podamos digerir.

Comer también puede devolvernos al centro

La alimentación forma parte naturalmente de esta mirada. El dulce se relaciona tradicionalmente con Tierra, pero hablamos del dulzor suave de los cereales, las raíces, las legumbres o verduras como la calabaza y la zanahoria.
El mijo ocupa aquí un lugar especial. Es sencillo, cálido y fácil de incorporar a platos cotidianos. No necesitamos convertir la alimentación en algo extraordinario.
De hecho, quizá la enseñanza esté precisamente en recuperar lo sencillo.
Pero hay algo que me interesa todavía más que elegir el alimento perfecto: cómo comemos. 
  • Podemos preparar una comida excelente y comerla mirando el teléfono.
  • Podemos conocer todas las propiedades de un alimento y apenas masticarlo.
  • Podemos estar sentados a la mesa y seguir trabajando mentalmente.
Tierra me invita a volver al gesto básico de alimentarme: Sentarme con calma. Masticar. Percibir los sabores. Reconocer que estoy comiendo. Dar al cuerpo tiempo para recibir. Algo tan cotidiano puede convertirse en una pequeña forma de volver al centro.

Hay cosas que el cuerpo comprende mejor que las palabras

Por eso en el taller Abrazar el Final del Verano no quiero quedarme únicamente en las ideas. Trabajaremos también con el Chi Kung, la respiración y la percepción corporal.
  • Sentir los pies sobre el suelo cambia la experiencia de hablar de arraigo.
  • Dejar descender el peso cambia nuestra forma de comprender el centro.
  • Explorar movimientos que ascienden y descienden permite descubrir que la estabilidad no consiste en estar quietos.

Y hacerlo en contacto con la naturaleza tiene algo especialmente significativo cuando estamos hablando de Tierra. La Tierra deja de ser un concepto. La sentimos bajo nuestros pies.

Abrazar el Final del Verano

Este texto es solo una puerta. Una pequeña invitación a detenernos y mirar de otra manera algo que todos vivimos: los cambios, las transiciones, aquello que recibimos y nuestra capacidad para transformarlo.

Si esta mirada te interesa, puedes descargar mi artículo completo Volver al centro: comprender el elemento Tierra en la Medicina Tradicional China, donde profundizo en Bazo, Estómago, Yì, Humedad, alimentación, Qigong y Kūn .

Y el domingo 13 de septiembre, todo esto saldrá del papel para convertirse en experiencia en Abrazar el Final del Verano.

Quiero que durante unas horas podamos detenernos, movernos, respirar y explorar qué significa encontrar nuestro centro cuando las cosas cambian. No necesitas conocer Medicina Tradicional China ni haber practicado Chi Kung. Basta con la curiosidad y las ganas de escuchar un poco más despacio.

Puedes encontrar más información en mi Instagram o en mi Facebook.

Quizá estés comenzando algo. Quizá estés terminándolo. O quizá te encuentres justo en ese lugar en el que todavía no sabes qué viene después.

Ese espacio también forma parte del camino.

Y tal vez Tierra venga a recordarnos precisamente esto: el centro es el lugar desde el que podemos cambiar sin perdernos.

 


Crema del centro: Mijo, calabaza y zanahoria para el elemento Tierra

 ¿Qué comemos cuando el verano empieza a recogerse? En la Medicina Tradicional China, el estío pertenece a Tierra, Bazo y Estómago. Hoy te propongo una crema sencilla de mijo, calabaza y zanahoria para acercarnos a esa idea desde la cocina.

Esta crema reúne varios alimentos tradicionalmente vinculados con el elemento Tierra. El mijo ocupa un lugar especial porque en dietética china se utiliza con frecuencia cuando se quiere favorecer la función digestiva y tratar patrones relacionados con Humedad. La calabaza y la zanahoria aportan ese sabor dulce natural que la tradición relaciona con Bazo y Estómago.
El resultado es un plato cálido, suave y sencillo, pensado para ese momento del final del verano en el que apetecen preparaciones algo más recogidas que las del pleno verano.
La idea que inspira la receta es la misma que atraviesa el elemento Tierra: recibir, transformar y nutrir sin sobrecargar.
Ingredientes para 4 personas
180 g de mijo
500 g de calabaza limpia
3 zanahorias medianas, unos 300 g
1 cebolla mediana
1 trozo de jengibre fresco de unos 2 cm
1,2 litros de agua o caldo vegetal suave
2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
1 cucharada de semillas de sésamo negro
2 cucharadas de semillas de calabaza
una pizca de sal
unas hojas de perejil, cebollino o cilantro suave para terminar
La cantidad de líquido puede ajustarse al final según se quiera una crema más densa o más ligera.
Preparación

  1. Primero lavo muy bien el mijo bajo el grifo hasta que el agua salga bastante clara. Después lo dejo escurrir.
  2. Corto la cebolla, la calabaza y las zanahorias en trozos medianos. Pelo el jengibre y lo corto muy fino o lo rallo.
  3. En una olla amplia caliento una cucharada de aceite de oliva a fuego suave. Añado la cebolla y la dejo cocinar unos minutos, sin buscar que se dore demasiado. Incorporo el jengibre, la zanahoria y la calabaza y remuevo durante un par de minutos.
  4. Añado entonces el mijo lavado y mezclo todo suavemente.
  5. Vierto aproximadamente un litro del agua o caldo vegetal y llevo a ebullición. Cuando comienza a hervir, bajo el fuego, tapo parcialmente la olla y dejo cocinar entre 25 y 30 minutos, hasta que el mijo esté muy tierno y la calabaza y la zanahoria prácticamente se deshagan.
  6. Trituro hasta obtener una crema homogénea. Si ha quedado demasiado espesa, incorporo poco a poco el líquido restante hasta conseguir la textura deseada.
  7. Ajusto la sal y termino con la cucharada restante de aceite de oliva.

El papel del mijo

El mijo es el verdadero protagonista de este plato. Dentro de la dietética tradicional china suele considerarse un cereal apropiado para el sistema Tierra. Se utiliza especialmente en preparaciones sencillas cuando se quiere favorecer la función de Bazo y Estómago y abordar lo que la MTC describe como Humedad.
Además, al cocinarlo durante suficiente tiempo se integra completamente con las verduras y proporciona a la crema una textura muy agradable sin necesidad de utilizar nata, harinas o espesantes. Para mí tiene otra ventaja: convierte una crema de verduras en un plato bastante más completo y saciante.

Calabaza y zanahoria: el dulce natural de Tierra

La calabaza y la zanahoria muestran muy bien la clase de dulzor al que se refiere la MTC: el que aparece naturalmente en los alimentos. Con una cocción lenta, este dulzor se hace todavía más evidente.
Dentro de la dietética china, la calabaza se utiliza tradicionalmente en preparaciones destinadas a apoyar el sistema Bazo-Estómago. La zanahoria combina bien con ella y aporta una textura suave y un sabor familiar.
Me gusta especialmente esta combinación porque permite comprender algo importante: La sencillez es una clave importante de la nutrición.

¿Por qué añadir jengibre?

Utilizo una cantidad pequeña. El jengibre fresco, tiene una naturaleza cálida dentro de la materia médica china. En esta receta introduce un ligero movimiento y compensa la sensación excesivamente dulce o pesada que podría producir una crema muy densa.

El toque del sésamo negro y las semillas de calabaza

Al servir añado un poco de sésamo negro y unas semillas de calabaza ligeramente tostadas. El sésamo introduce contraste visual y una textura diferente, mientras que las semillas aportan un pequeño punto crujiente.

Sugerencia de presentación

La serviría en cuencos de cerámica clara o de barro, dejando que predomine el color amarillo anaranjado de la crema.
En el centro pondría unas pocas semillas de sésamo negro, varias semillas de calabaza tostadas y unas hojas verdes muy pequeñas.
Terminaría con un hilo fino de aceite de oliva virgen extra.
La imagen debería transmitir: calidez, sencillez, maduración y centro.

Para compartir

Esta receta funciona muy bien como plato principal ligero para cuatro personas, especialmente acompañada de alguna verdura verde cocinada de manera sencilla.
También podría utilizarse como uno de los platos representativos del ciclo de las Cinco Fases porque visualmente expresa muy bien Tierra: mijo, verduras dulces, cocción lenta, colores amarillos y ocres y una textura que invita a detenerse.

Tal vez cocinar también pueda ser una manera de volver al centro.

Si esta mirada te interesa, puedes descargar mi artículo completo Volver al centro: comprender el elemento Tierra en la Medicina Tradicional China, donde profundizo en Bazo, Estómago, Yì, Humedad, alimentación, Chi Kung y Kūn.

Y el domingo 13 de septiembre, todo esto saldrá del papel y de la cocina para convertirse en experiencia en Abrazar el Final del Verano. Más información en mi Instagram o en
 mi Facebook.

Hasta entonces, quizá podamos empezar por algo mucho más sencillo: sentarnos, probar una cucharada despacio y preguntarnos: ¿Qué me está nutriendo de verdad?