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sábado, 20 de diciembre de 2025

Guiso vegano de raíces invernales para tonificar el Agua

Como receta para el invierno os propongo este plato reconfortante y profundo que une la cremosidad natural de verduras de raíz con legumbres oscuras y especias templadas. Se cocina a fuego lento para emulsionar sabores terrosos y umami sutil, nutriendo el Jing y el Riñón según la MTC. Resultado: guiso vegano invernal, fácil y funcional, con notas cálidas de canela y jengibre, ideal para rituales de anochecer.

Ingredientes (para 4 raciones)

Ingrediente

Cantidad

Observaciones

Alubias negras cocidas

200 g

En conserva, escurridas

Boniato

2 medianos (400 g)

Pelados, en dados

Zanahoria

2 ud (200 g)

En rodajas gruesas

Calabaza

300 g

En cubos

Cebolla

1 ud (150 g)

Picada fina

Ajo

2 dientes (10 g)

Machacados

Jengibre seco (polvo)

1 cdta (3 g)

Para calentar el Yang

Canela molida

½ cdta (2 g)

Templada, dosis culinaria

Hoja de laurel

1 ud

Aromatizante

Caldo vegetal

1 L (4 tazas)

Natural, casero o comercial

Aceite de oliva virgen

2 cda (30 g)

Para sofrito

Sal marina y pimienta negra

c.s.

Al gusto

Nueces picadas

50 g (opcional)

Para servir, tonifica Riñón

Sésamo negro tostado

1 cda (opcional)

Decoración, nutre Agua

Elaboración

  1. Sofrito base.
    En olla grande, calienta aceite a fuego medio-bajo; sofríe cebolla y ajo con pizca de sal hasta transparente (5 min). Añade jengibre, canela y laurel; rehoga 1 min para liberar aromas.
  2. Incorporar verduras y legumbres.
    Añade boniato, zanahoria, calabaza y alubias; remueve 2 min para impregnar sabores.
  3. Cocción lenta.
    Vierte caldo caliente, tapa y cocina a fuego bajo 30-35 min hasta tiernas las raíces y espeso el guiso. Remueve ocasionalmente.
  4. Rectificar y reposar.
    Ajusta sal y pimienta; apaga fuego y reposa 5 min para integrar sabores.
  5. Servir.
    Sirve caliente con nueces y sésamo negro espolvoreados para crujiente y nutrición extra.

Notas de equilibrio MTC y sensorial

  • Tonifica Riñón y Agua con raíces, legumbres oscuras y especias que calientan sin agotar, favoreciendo descanso y energía sostenida en invierno.
  • Digestión suave post-respiración o Chi Kung; acompaña con infusión de manzanilla o melisa.
  • Textura melosa, aroma cálido-terroso, perfil umami equilibrado sin extremos.

Análisis nutricional estimado (por ración)

Nutriente

Cantidad aproximada

% IR

Energía

350 kcal

18%

Proteínas

12 g

24%

Grasas totales

10 g

14%

Hidratos de carbono

55 g

21%

Fibra alimentaria

12 g

48%

Sodio

200 mg

9%

Valor funcional: Macronutrientes lentos, fibra prebiótica de raíces y legumbres; protege Jing con calor interno y cocciones suaves.

Ficha técnica de elaboración

Objetivo técnico: Lograr guiso cremoso y espeso mediante cocción lenta, conservando nutrientes y texturas terrosas.

Ficha de proceso

Etapa

Procedimiento técnico

Tiempo aprox.

Control / Observaciones

Sofrito base

Pochar cebolla, ajo y especias sin dorar

6 min

Fuego medio-bajo; integra aromas MTC

Integración

Añadir raíces y alubias; remover

2 min

Impregnar sabores sin romper verduras

Cocción principal

Caldo gradual, fuego lento con tapa

30-35 min

Hervor suave; raíces tiernas, no puré

Reposo final

Apagar y reposar

5 min

Especia el guiso naturalmente

Emplatado

Nueces y sésamo encima

1 min

Crujiente que nutre Riñón

Controles de calidad

Parámetro

Criterio de aceptación

Textura

Raíces tiernas, caldo espeso meloso

Color

Tonos tierra cálidos, uniforme

Aroma

Especiado templado, terroso

Sabor

Umami profundo, equilibrado dulce-sal

Temp. servicio

65-70 °C​

Higiene y manipulación

  • Lavar y pelar verduras correctamente.
  • Mantener caldo caliente.
  • Superficies limpias para crudos y cocidos.

Presentación y emplatado

Emplatar en cuenco hondo con caída natural; coronar con nueces, sésamo y ramita de perejil. Acompañar con luz tenue para ritual invernal.

Evaluación sensorial esperada

Aspecto

Descripción académica

Aspecto

Cálido, terroso, apetecible

Olfativo

Canela suave, raíces dulces

Gustativo

Entrada especiada, final umami prolongado

Táctil

Cremoso cálido, crujiente opcional

Reflexión gastronómica

Este guiso encarna "comer como quien alimenta el Agua": cocciones lentas regeneran energía Jing, uniendo tradición MTC con veganismo accesible. Sintetiza nutrición holística, placer sensorial y facilidad para abrazar el invierno.


Abrazar el invierno: cómo cuidar tus Riñones y tu energía según la Medicina China

 


Abrazar el invierno nos recuerda que también somos naturaleza: tenemos derecho a bajar el ritmo, guardar energía y vivir más hacia dentro. En la Medicina Tradicional China, el invierno y el Elemento Agua nos hablan de raíces, silencio y profundidad, y de cómo cuidar esa “batería” interna que la tradición llama Riñón y Jing, nuestra esencia vital.

El invierno como estación raíz

En la visión clásica china, el invierno es el tiempo en que la savia desciende, los árboles parecen quietos y la vida se retira hacia lo invisible; es un tiempo fértil. Esta fase se asocia al Elemento Agua, que simboliza profundidad, potencial latente, capacidad de esperar sin desgastarse y una sabiduría silenciosa que no necesita demostrar nada.

Vivir “contra” el invierno (exigiéndonos estar hiperproductivos, hiperdisponibles y siempre luminosos) agota esa reserva profunda que la MTC relaciona con los Riñones y el Jing. Vivir “con” el invierno significa aceptar que hay temporadas para brotar y temporadas para recogerse, igual que el campo no da frutos todo el año.

Riñón, Jing y miedo: la energía que sostiene tu invierno

Para la Medicina Tradicional China el Riñón es un sistema energético que guarda nuestra Esencia (Jing), gobierna huesos y médula, se abre en los oídos, se manifiesta en el cabello y sostiene la voluntad profunda (Zhi). La energía del riñón es finita, y no la debemos gastar sin medida.

La emoción ligada al Agua es el miedo: un miedo sano protege, en contraposición, un miedo crónico, difuso, puede dispersar la energía del Riñón y dejar una sensación de agotamiento existencial, de “no llego”, de pérdida de dirección. En la tradición, cuando el Jing está fuerte hay firmeza en los huesos y estabilidad en las rodillas, claridad para sostener decisiones y una voluntad serena; cuando está debilitado, aparecen cansancio profundo, inseguridad, rodillas frágiles, cabello sin brillo y una sensación de raíz tambaleante.

Tres pilares para abrazar el invierno

1. Descansar más y mejor: el descanso como medicina

Desde la MTC, el invierno es el momento del año en el que más sentido tiene dormir un poco más, acostarse algo antes y reducir la sobreestimulación nocturna: pantallas, ruido, compromisos sociales que alargan artificialmente el día. La ciencia del sueño muestra que la falta crónica de descanso afecta inmunidad, regulación emocional, memoria y metabolismo, lo que encaja con la idea tradicional de “agotar el Jing” si nunca se respeta la fase de recogimiento.

Pequeños gestos invernales que marcan una diferencia:

  • Crear un ritual de “anochecer” en casa (luces más bajas, bebidas calientes, menos conversaciones exigentes) como forma de avisar al cuerpo de que la energía comienza a descender.
  • Defender espacios de vacío: una tarde sin planes, una mañana sin alarmas, una caminata lenta en silencio…, considera que es una higiene de tu Agua interna.

2. Respiración y movimiento que enraízan

La respiración profunda y diafragmática es un puente entre el Metal (Pulmón) y el Agua (Riñón): al llevar el aire hacia la base del tronco, se calma el sistema nervioso, desciende el tono de alerta y aparece una sensación somática de más peso y estabilidad. La imagen al respirar es de “llenar los Riñones de aire”: usar la respiración como herramienta para acompañar el movimiento descendente y recogido del invierno.

Una práctica sencilla para cada día:

  1. Siéntate o túmbate con la espalda apoyada y las manos en las costillas inferiores o en el vientre.
  2. Inhala por la nariz dejando que el abdomen se expanda suavemente, como si el aire descendiera hasta la pelvis.
  3. Exhala más largo que la inhalación, por la boca o por la nariz, imaginando que sueltas peso hacia el suelo.
  4. Permanece así 5–10 ciclos, observando cómo el cuerpo se vuelve más pesado, más silencioso, más interno.

Los movimientos invernales son el Chi Kung y las prácticas lentas: círculos suaves de cadera y pelvis, posturas de enraizamiento con las rodillas ligeramente flexionadas, secuencias de “llenar y vaciar” el cuerpo con la respiración y las manos apoyadas en el Dān Tián inferior. Son gestos que dan mensaje al sistema: “no necesito huir, puedo habitar mi base”.

3. Comer como quien alimenta el Agua

Tu cocina puede ser uno de los grandes aliados del invierno. La MTC recomienda en esta estación alimentos calientes, de cocciones lentas y sabores más profundos, que acompañen el movimiento de conservación y calor interno. La idea es sencilla: menos crudo y frío, más sopas, caldos, guisos y raíces que aportan energía sostenida y protegen la “chispa” interna.

Alimentos que tonifican el Riñón y cuidan el Agua:

  • Legumbres oscuras (alubias negras…), sésamo negro, nueces, miso, algas, castañas, mariscos bien cocinados, caldos de huesos largos.
  • Verduras de raíz y de tierra: boniato, calabaza, zanahoria, nabos, setas, cereales como arroz integral, avena, mijo.
  • Especias templadas en dosis culinarias: jengibre (mejor seco si hace mucho frío), canela, clavo, anís estrellado, que ayudan a calentar el Yang sin agotar.


Y, al mismo tiempo, vale la pena reducir al mínimo los extremos: exceso de crudos, bebidas heladas, cenas copiosas y caóticas, alcohol en grandes cantidades o picos de azúcar que calientan en falso y luego dejan más vacío.

En Medicina Tradicional China, el invierno invita a simplificar también la fitoterapia: menos fórmulas complejas, más presencia cotidiana y consciente de las plantas que ya habitan nuestra cultura. Igual que proponemos caldos lentos y fuego suave, las infusiones acompañan el descanso, el calor interno y la capacidad de sostener el miedo sin agotarnos.

Fitoterapia cotidiana de invierno: plantas de aquí para cuidar tu Agua

Cuando se habla de Riñón, Jing y miedo, muchas personas piensan automáticamente en fórmulas chinas clásicas. Pero para el autocuidado general, suele ser más honesto y seguro apoyarse en plantas europeas bien conocidas, con largo recorrido en la fitoterapia y un perfil de seguridad amplio cuando se usan en dosis habituales.

1. Plantas que calman el miedo de fondo

En invierno es frecuente que el miedo se presente como una inquietud permanente: sueño ligero, nudo en el estómago, pensamientos que no paran cuando la casa por fin se queda en silencio. Aquí, algunas plantas de nuestra tradición pueden actuar como un “acolchado” suave para el sistema nervioso:

  • Manzanilla: la infusión clásica de abuelas y noches difíciles. Tiene un efecto sedante ligero ayuda a relajar cuando el miedo se traduce en tensión abdominal y nerviosismo difuso.
  • Melisa: una gran aliada cuando la cabeza no se calla y el aparato digestivo acompaña con espasmos o sensación de “nudo”. Es una planta muy interesante para ese perfil de persona que “piensa demasiado” y siente el miedo en el plexo solar.
  • Pasiflora: se usa tradicionalmente en casos de ansiedad leve e insomnio, y puede ser útil cuando el cuerpo está agotado pero el sistema nervioso sigue en modo alerta. Es una buena opción para la noche, en combinación con otras plantas suaves.
  • Tila y espino blanco: resultan especialmente valiosas cuando el miedo o la inquietud se manifiestan como palpitaciones, opresión en el pecho o dificultad para “bajar las revoluciones” antes de dormir.

2. Aromáticas templadas: calentar sin quemar

El invierno pide calor, pero no cualquier calor. Igual que no buscamos un fuego que arrase, sino brasas constantes, las especias y aromáticas templadas pueden acompañar al Yang sin forzarlo. No “tonifican el Riñón” en el sentido técnico de la MTC, pero favorecen la digestión, la circulación suave y la sensación de abrigo interno.

  • Tomillo y romero: compañeros perfectos para guisos, legumbres y verduras de raíz. Ayudan a que las comidas invernales sean más digestivas y aportan un punto de vitalidad sin crear la sensación de excitación que dan otros estimulantes.
  • Canela, clavo y comino: en pequeñas cantidades, son especias que invitan al calor profundo. Un té especiado, un porridge[1] de avena con canela o un caldo con clavo y comino no solo cambian el sabor; también comunican al cuerpo que hay un fuego amable encendido en casa.

Este tipo de plantas se integran mejor en la cocina que en cápsulas: se trata de volver a entender la alimentación como una forma de fitoterapia cotidiana. Cada cucharada de guiso aromatizado es una forma de hablarle al Agua y decirle: “no estás sola en este frío, hay calor disponible y constante”.

3. Diuréticas suaves: la prudencia también es medicina

Cuando se habla de Riñones, es tentador recomendar plantas diuréticas “para limpiar”. Sin embargo, desde una perspectiva honesta y respetuosa con el cuerpo, es importante no convertir el invierno en una temporada de purgas. El Agua no necesita que la expulsen a la fuerza, sino que la acompañen a encontrar su ritmo.

El perejil, por ejemplo, se usa desde hace siglos en la cocina mediterránea y tiene un efecto diurético suave, además de aportar minerales y compuestos antioxidantes. Integrarlo en caldos, salsas verdes o infusiones suaves puede ser una forma natural de apoyar la función renal sin forzarla.

Otras plantas diuréticas más potentes (como ciertas mezclas para “drenar” o fórmulas comerciales) no deberían recomendarse de manera genérica en un artículo divulgativo. Pueden interferir con medicación, alterar la tensión arterial o no ser adecuadas en patologías renales específicas. Aquí, la mejor medicina es la prudencia: reservar esas intervenciones para el trabajo individual con profesionales de la salud y de la MTC.

Escuchar las señales del Agua y hacer menos

Desde la mirada de la MTC, ciertos síntomas —fatiga profunda, lumbalgia crónica, rodillas inestables, tinnitus, miedo excesivo, libido baja, cabello sin brillo— pueden ser pistas de que el Elemento Agua y la esfera del Riñón están pidiendo más descanso, calor y nutrición. No son diagnósticos biomédicos ni sustituyen una valoración médica, pero ofrecen una cartografía simbólica para entender por qué el cuerpo “grita” justo cuando tú intentas ir más rápido.

Abrazar el invierno es permitirse hacer menos: guardar energía, escuchar el propio miedo sin pelearse con él y preparar desde dentro la primavera que vendrá. Como el Agua silenciosa que parece quieta mientras en el fondo todo se reordena, tu sistema necesita esta estación para acumular y reorganizar; cada noche bien dormida, cada sopa caliente, cada respiración profunda es una forma de cuidar esa reserva invisible que sostiene todo lo demás.




[1] Un porridge es una papilla caliente y cremosa hecha al cocer cereales (habitualmente copos de avena) en agua o leche hasta que espesan

sábado, 6 de diciembre de 2025

El I Ching: un mapa para comprender el cambio

Creo que fue al principio de los años 90 que Lola Poveda, mi maestra en el Sistema Consciente para la Técnica del Movimiento de Fedora Aberastury, compartió con nosotros su trabajo con el I Ching. Desde entonces me ido formando con ella misma y con otras personas, muchos de ellos meros charlatanes y vendedores de su producto.

Mi encuentro con el I Ching supuso el poder contar con una guía para el momento presente: ante una pregunta, me mostraba qué energías había. Una respuesta que combinaba dos trigramas de 8, 1 hexagrama de 64, 6 líneas de 384, que podían evolucionar a otras 384 posibilidades. Además, de los dos trigramas ocultos que conforman el hexagrama nuclear. En cada uno de los pasos dibuja un mapa del recorrido de la pregunta y de las posibles respuestas y sus consecuencias, pero teniendo en cuenta que todo se mueve.

Ha sido mi compañero todo momento, especialmente en la toma de grandes decisiones vitales.

Pero, ¿qué es el I Ching?

El I Ching, o Libro de los Cambios, es uno de los textos más antiguos y respetados de la cultura china. Durante más de tres mil años ha acompañado a filósofos, emperadores, terapeutas, artistas y buscadores espirituales. Aunque actualmente mucha gente lo contempla como un manual de adivinación o un conjunto de supersticiones, el I Ching se ha mantenido vivo porque ofrece algo que sigue siendo profundamente humano: una manera de comprender el movimiento de la vida y el lugar que ocupamos dentro de él.

Su esencia parte de una idea simple y poderosa: todo está en cambio constante.

Las estaciones, el cuerpo, las emociones, las relaciones, los proyectos… Nada permanece fijo. El I Ching nos propone observar esos movimientos como quien mira el clima. No podemos evitar que llueva o que haga sol, pero sí podemos comprender el tiempo en el que estamos y actuar de forma más adecuada y consciente. Esa es la base de su sabiduría.

Un espejo del momento presente

Cuando consultamos el I Ching, no buscamos conocer el futuro en sentido literal, sino comprender la cualidad del presente.

Cada situación tiene un “clima” emocional y energético: momentos que piden avanzar, momentos que piden esperar, momentos de recogida y momentos de expansión. El libro representa estos estados a través de hexagramas, figuras compuestas por seis líneas que pueden ser continuas (yang) o partidas (yin). Cada combinación describe un patrón de movimiento que se reconoce tanto en la naturaleza como en los procesos humanos.

El hallazgo fundamental es que, al conocer en qué “hexagrama” está la situación por la que preguntamos, podemos ver con más claridad lo que antes aparecía como confuso. Muchas veces la vida nos parece caótica porque no leemos correctamente su ritmo. El I Ching nos ayuda a discernir ese ritmo, a verlo con distancia y comprensión. Es una herramienta de claridad y orientación, no de mera predicción.

Un lenguaje simbólico que ilumina procesos

El lenguaje del I Ching es simbólico porque la naturaleza humana también lo es. Las metáforas, los elementos, los movimientos del cielo y la tierra permiten describir experiencias internas con una precisión difícil de lograr con palabras directas. Por ejemplo, un hexagrama puede hablar de un “retorno”, de “esperar a que llegue el agua”, de “alimentar lo correcto”, o de “la quietud de la montaña”. Estas imágenes no nos dicen qué hacer de forma literal, pero abren una comprensión más honda de lo que estamos viviendo.

Entender un hexagrama es comprender un proceso, no una orden. Es reconocer una etapa del camino. Y precisamente por eso el I Ching no impone decisiones: ayuda a que sea la propia persona quien, desde la nueva claridad, decida por sí misma.

El I Ching es un espejo de los movimientos internos de la psique. Tal como subrayó Carl Gustav Jung, su eficacia no depende de la causalidad, sino de la sincronicidad: la coincidencia significativa entre un estado anímico y la imagen que el oráculo ofrece. Cada hexagrama funciona como un símbolo vivo que no explica, sino que transforma; no describe un hecho externo, sino la configuración profunda del momento interior del consultante. En este sentido, el I Ching se convierte en un instrumento privilegiado para el proceso de individuación, pues confronta al individuo con aquello que aún no ha llegado a la conciencia y lo orienta hacia una comprensión más íntegra. Así, su valor no reside únicamente en la predicción, sino en su capacidad de abrir un diálogo entre la conciencia y el inconsciente, invitando a una actitud receptiva, humilde y dispuesta al cambio.

“El hexagrama no dice lo que uno quiere oír, sino aquello que uno necesita comprender.”

Carl Gustav Jung

El tiempo como maestro: cada proceso tiene su ritmo

Una de las enseñanzas más valiosas del I Ching es que cada proceso tiene su tiempo. La naturaleza no fuerza su ritmo; simplemente lo sigue. Las semillas saben cuándo brotar y cuándo esperar. Los ríos fluyen más rápido o más lento según las estaciones. El ser humano, sin embargo, tiende a apresurarse, a anticiparse, a exigirse resultados inmediatos.

El libro nos recuerda que la vida se despliega en ciclos y que reconocerlos nos permite vivir con menos tensión y más autenticidad. Saber en qué momento del ciclo estamos nos ayuda a actuar en coherencia con nuestras necesidades reales. Cuando entendemos esto, el ruido interno disminuye. La mente se aquieta. Y podemos escuchar con más claridad lo que el cuerpo, la emoción o la intuición llevan tiempo señalando.

Habitar el presente con conciencia es una práctica transformadora, y el I Ching es una guía privilegiada para ello.

Una herramienta para el autoconocimiento contemporáneo

A pesar de su antigüedad, el I Ching sigue siendo sorprendentemente actual. Hoy vivimos rodeados de cambios rápidos, incertidumbre e información constante. En este contexto, el libro se convierte en una especie de refugio, una brújula que devuelve profundidad y dirección. No ofrece respuestas fáciles ni consuelos vacíos; invita al autocuidado, a la reflexión y a la responsabilidad personal.

“El método del I Ching desafía la mente racional porque no se basa en la causalidad, sino en la configuración de significados.”

Carl Gustav Jung

Muchos terapeutas, filósofos y docentes lo utilizan como complemento para acompañar procesos de crecimiento personal. En lugar de ofrecer diagnósticos, propone miradas. En lugar de juicios, ofrece sabiduría sobre el movimiento natural de la vida. Cada consulta es una oportunidad para vernos mejor y para decidir desde un lugar más consciente.

Una invitación a escucharte

Acercarse al I Ching no requiere conocimientos previos. Solo pide honestidad y disposición para escucharte sin prisa. Es un libro que acompaña, que orienta, que suaviza el ruido interno. Un libro que, si se le permite, abre espacios de claridad emocional, mental y espiritual.

Entender el I Ching es entender que no estamos perdidos: estamos en un proceso. Y que ese proceso, cuando se ilumina, deja de ser amenaza para convertirse en camino.

“Es una guía para quien busca tomar decisiones no desde el ego, sino desde una perspectiva más profunda.”

 Carl Gustav Jung


Referencias

  • Jung, C. G. (1960). Foreword. En R. Wilhelm (Ed. y Trad.), The I Ching or Book of Changes (pp. xxi–xxxix). Princeton University Press. (Obra original publicada en 1950)
  • Shaughnessy, E. L. (1996). I Ching: The Classic of Changes. Ballantine Books.
  • Shaughnessy, E. L. (2014). Unearthing the Changes: Recently Discovered Manuscripts of the Yijing. Columbia University Press.


viernes, 24 de octubre de 2025

🌾Risotto vegano y funcional de pera, nabo y arroz integral

 Por Rafa Martín Aguilera  (Mirecuperaciónnatural)

Un plato regenerativo inspirado en el otoño y la Medicina Tradicional China

En el  taller ¿Cómo va tu OTOÑO?/ por un otoño SALUDABLE que dinamizo, incido en que el otoño nos invita a volver hacia dentro: a templar el cuerpo, cuidar la digestión y fortalecer la energía vital que sostiene el sistema inmunitario. Para muchas personas, la cocina se nos convierte en un espacio de medicina suave, donde cada ingrediente puede actuar como puente entre el alimento y la emoción.

El Risotto vegano y funcional de pera, nabo y arroz integral surge de esa mirada: una receta cálida, equilibrada y sencilla, que honra los principios de la Medicina Tradicional China (MTC) y el ritmo estacional del elemento Metal, relacionado con los pulmones y el intestino grueso.

La energía del otoño: nutrir el Metal

Según la MTC, el otoño es tiempo de pulmones y piel, de melancolía y depuración, de soltar y purificar. Y, los alimentos más adecuados son aquellos que humidifican, abren la respiración, tonifican pulmones, entre otros, la pera, el rábano blanco, la cebolla, las almendras y el arroz integral, y, fortalecen la energía defensiva (Wei Qi). Para profundizar leer el artículo de este blog: 

Elaboración
1. Sofrito base.
En una cazuela amplia, calienta el aceite de coco y sofríe la cebolla con una pizca de sal
hasta que quede transparente. Añade el ajo y rehoga brevemente sin que se dore.
2. Añadir el arroz.
Incorpora el arroz escurrido, remueve durante 2–3 minutos para nacararlo y permitir que
absorba los aromas.
3. Cocción.
Agrega el caldo vegetal caliente, un cucharón cada vez, removiendo con frecuencia.
Mantén el fuego medio-bajo.
El arroz integral requerirá 35–40 minutos de cocción hasta quedar tierno pero con el
grano entero.
4. Salteado de nabo y pera.
En una sartén aparte, dora el nabo con unas gotas de aceite hasta que empiece a
caramelizar. Añade la pera y deja que ambos se doren ligeramente.
Este paso intensifica el contraste dulce-terroso.
5. Integración final.
Cuando el arroz esté casi en su punto, incorpora la mezcla de pera y nabo.
Añade la levadura nutricional y el miso diluido, removiendo fuera del fuego para
conservar sus propiedades enzimáticas.
6. Rectificar y servir.
Ajusta sal y pimienta, decora con hierbas frescas y semillas de cáñamo o sésamo.

En esta receta, cada ingrediente cumple una función energética precisa:

Ingrediente

Energía según MTC

Función principal

Pera

Fresca y dulce

Humidifica pulmones y garganta, calma la sequedad otoñal.

Nabo

Neutra y ligeramente picante

Disuelve mucosidades, estimula la digestión y depura el Qi del pulmón.

Arroz integral

Dulce y neutro

Fortalece el bazo y la energía base; estabiliza el ánimo.

Ajo y cebolla

Picantes y cálidas

Promueven la circulación del Qi y previenen la estasis.

Aceite de coco y miso blanco

Suaves y armonizantes

Aportan grasa estable y flora beneficiosa, favoreciendo el equilibrio intestinal.

El resultado es un plato que hidrata desde dentro, fortalece el sistema respiratorio y armoniza el estado emocional, acompañando el proceso natural de interiorización que caracteriza al otoño.

Cocina funcional y conciencia corporal

Desde la visión contemporánea de la cocina regenerativa, este risotto combina nutrición integral y fisiología emocional.
Su composición logra un balance entre:

  • Macronutrientes de liberación lenta, gracias al arroz integral.

  • Fibra prebiótica natural, presente en el nabo y la pera.

  • Fermentos beneficiosos, a través del miso blanco.

  • Umami vegetal, aportado por la levadura nutricional, que sustituye al queso tradicional sin perder complejidad sensorial.

Este plato no sólo alimenta el cuerpo: invita a una experiencia de presencia y cuidado, donde cocinar y comer se convierten en un acto de meditación activa.

Una receta para reconectar

En un mundo acelerado, volver a cocinar con tiempo y atención es una forma de resistencia. El Risotto vegano y funcional de pera, nabo y arroz integral representa una síntesis entre nutrición, arte culinario y sabiduría estacional: una propuesta sencilla y profunda para quienes buscan alimentar la energía vital (Qi) con coherencia, respeto y belleza.

Descarga el dossier completo

Si deseas conocer todos los detalles técnicos (ingredientes, proceso, análisis nutricional y ficha académica completa) puedes descargar el dossier en formato PDF, donde se incluye la versión académica y la ficha de elaboración profesional.

👉 Descargar el dossier completo en PDF

jueves, 25 de septiembre de 2025

Otoño y Medicina Tradicional China: una estación para soltar y fortalecer

 Por Rafa Martín Aguilera, septiembre de 2025

👉 En el artículo  "El otoño según la Medicina Tradicional China: una estación para soltar y fortalecer" (pinchar en el enlace para leerlo entero y poder descargarlo - y aquí para acceder a los ejercicios que propongoreflexiono cómo la sabiduría milenaria de la MTC, combinada con la ciencia moderna, puede ayudarte a vivir el otoño de forma consciente y saludable.

En este post tienes una síntesis.

🍂 El otoño, en la visión de la Medicina Tradicional China (MTC), es un tiempo de recogimiento, de dejar ir lo que ya no nos nutre y de fortalecer nuestra energía vital. Según la teoría de los cinco elementos, el Metal gobierna este periodo y nos recuerda la importancia de la claridad, la pureza y la estructura.

En este proceso, los pulmones y el intestino grueso son protagonistas: los primeros regulan la respiración, la piel y nuestras defensas; el segundo nos ayuda a depurar y soltar tanto lo físico como lo emocional.

La tristeza, emoción vinculada al otoño, no es vista como negativa, sino como una oportunidad de introspección y renovación. La alimentación templada y rica en alimentos blancos, las prácticas de Chi Kung, la respiración profunda y la digitopuntura son herramientas que nos conectan con la energía de la estación y refuerzan nuestro bienestar.

Tal como los árboles sueltan sus hojas, nosotros también podemos aprovechar este momento para aligerar cargas, cultivar serenidad y abrir espacio a nuevas experiencias.

Rafa Martín Aguilera