180 g de mijo
500 g de calabaza limpia
3 zanahorias medianas, unos 300 g
1 cebolla mediana
1 trozo de jengibre fresco de unos 2 cm
1,2 litros de agua o caldo vegetal suave
2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
1 cucharada de semillas de sésamo negro
2 cucharadas de semillas de calabaza
una pizca de sal
unas hojas de perejil, cebollino o cilantro suave para terminar
La cantidad de líquido puede ajustarse al final según se quiera una crema más densa o más ligera.
- Primero lavo muy bien el mijo bajo el grifo hasta que el agua salga bastante clara. Después lo dejo escurrir.
- Corto la cebolla, la calabaza y las zanahorias en trozos medianos. Pelo el jengibre y lo corto muy fino o lo rallo.
- En una olla amplia caliento una cucharada de aceite de oliva a fuego suave. Añado la cebolla y la dejo cocinar unos minutos, sin buscar que se dore demasiado. Incorporo el jengibre, la zanahoria y la calabaza y remuevo durante un par de minutos.
- Añado entonces el mijo lavado y mezclo todo suavemente.
- Vierto aproximadamente un litro del agua o caldo vegetal y llevo a ebullición. Cuando comienza a hervir, bajo el fuego, tapo parcialmente la olla y dejo cocinar entre 25 y 30 minutos, hasta que el mijo esté muy tierno y la calabaza y la zanahoria prácticamente se deshagan.
- Trituro hasta obtener una crema homogénea. Si ha quedado demasiado espesa, incorporo poco a poco el líquido restante hasta conseguir la textura deseada.
- Ajusto la sal y termino con la cucharada restante de aceite de oliva.
El mijo es el verdadero protagonista de este plato. Dentro de la dietética tradicional china suele considerarse un cereal apropiado para el sistema Tierra. Se utiliza especialmente en preparaciones sencillas cuando se quiere favorecer la función de Bazo y Estómago y abordar lo que la MTC describe como Humedad.
Además, al cocinarlo durante suficiente tiempo se integra completamente con las verduras y proporciona a la crema una textura muy agradable sin necesidad de utilizar nata, harinas o espesantes. Para mí tiene otra ventaja: convierte una crema de verduras en un plato bastante más completo y saciante.
La calabaza y la zanahoria muestran muy bien la clase de dulzor al que se refiere la MTC: el que aparece naturalmente en los alimentos. Con una cocción lenta, este dulzor se hace todavía más evidente.
Dentro de la dietética china, la calabaza se utiliza tradicionalmente en preparaciones destinadas a apoyar el sistema Bazo-Estómago. La zanahoria combina bien con ella y aporta una textura suave y un sabor familiar.
Me gusta especialmente esta combinación porque permite comprender algo importante: La sencillez es una clave importante de la nutrición.
En el centro pondría unas pocas semillas de sésamo negro, varias semillas de calabaza tostadas y unas hojas verdes muy pequeñas.
Terminaría con un hilo fino de aceite de oliva virgen extra.
La imagen debería transmitir: calidez, sencillez, maduración y centro.










